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Las Murallas de Dubrovnik: La antigua ciudad-estado de Ragusa

Alzándose sobre una península de la hermosa costa dálmata, la antigua ciudad-estado de Dubrovnik, conocida como la “Perla del Adriático” o "la Atenas dálmata", integró una importante potencia marítima mediterránea desde el siglo XIII. Sus imponentes murallas conforman un serie de muros defensivos y fortalezas que han resguardado la soberanía de esta antigua urbe conocida como la República de Ragusa, cuyo lema fue en el pasado "non bene pro toto libertas venditur auro" o "la libertad no se vende ni por todo el oro del mundo". Aunque con el paso de los siglos sufrió diversos cambios, está considerada como una de las grandes fortificaciones de la Edad Media, pues jamás fue doblegada por un ejército hostil durante este período histórico.

Dubrovnik se fundó para unir dos pequeñas ciudades: Laus, que se ubicaba en una isla al sur de la costa dálmata y Dubrava, un asentamiento eslavo sobre una colina cercana, datando del siglo VII la primera mención escrita que podemos encontrar de esta ciudad costera donde habitaban los dálmatas romanizados. Ya en el siglo IX, Dubrovnik integraba la ciudad más importante de la Dalmacia meridional bajo el amparo de Bizancio, encontrándose posteriormente bajo el dominio de la República de Venecia hasta el año 1358, momento en que el Tratado de Paz de Zara obligó a los venecianos a ceder la costa dálmata, que pasó a ser tributaria del Reino de Hungría, ganando su independencia y siendo reconocida como la República de Ragusa. Algunos académicos italianos han llegado a considerarla como la Quinta República marinera de Italia, junto con Venecia, Génova, Pisa y Amalfi, por ser originariamente de habla neolatina, pues el idioma dalmático, muy parecido al veneciano, era la lengua autóctona de Ragusa ya antes del siglo XI. Además, al igual que Venecia, Ragusa disponía de su propia flota de guerra.

La edificación de las primeras murallas de roca caliza que cercan la ciudad comenzó hacia finales del siglo VIII, y aunque aquellos primitivos muros no se correspondían con los actuales, el hecho de que Dubrovnik lograra sobrevivir a quince meses de asedio por parte de los sarracenos en el siglo IX demuestra su eficacia. Ya en los siglos IX y X la muralla defensiva rodeaba la parte este de la ciudad, y cuando el canal que separaba la isla de la costa de la ciudad se rellenó con tierra, en el siglo XI, la ciudad se fusionó con el asentamiento, erigiendo a continuación un único muro alrededor del actual centro urbano. Finalmente, ya a mediados del siglo XII, se alzaron las primeras murallas en la pendiente de la montaña.

El aspecto actual de las murallas de Dubrovnik se definió en el siglo XIV, después de que la ciudad obtuviera su plena independencia de la República de Venecia, aunque el auge de su construcción perduró desde los inicios del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XVI. Una sólida estructura que apenas sufrió daños en el catastrófico terremoto acaecido en el año 1667. Estas imponentes murallas se han conservado hasta la actualidad, no sólo por la capacidad técnica de sus constructores o el cuidado y mantenimiento proporcionado por sus habitantes a lo largo de los siglos, sino también por la brillante diplomacia de los gobernantes de Dubrovnik, que consiguieron en diversas ocasiones evitar que los enemigos de la República de Ragusa adoptasen medidas bélicas contra ellos.

Las murallas de Dubrovnik presentan una forma de polígono irregular de cuatro lados, con las cuatro esquinas protegidas por un total de cinco fortalezas, tres de ellas incrustadas en sus sólidos muros. En el norte se encuentra el fuerte circular de Torre Minčeta, mientras en el lado este del puerto se alza aislada la Fortaleza Revelin. El área occidental de la ciudad se encuentra protegida por el Fuerte Bokar y el Fuerte de San Lorenzo, mientras el amplio Fuerte de San Juan situado en el lado sudeste cierra la bocana del puerto.

Las murallas exteriores protegen la ciudad de las incursiones por tierra, presentando en su muralla principal entre cuatro y seis metros de espesor, llegando a alcanzar los veinticinco metros de altura. Estas murallas exteriores se extienden desde el Fuerte Bokar en el oeste hasta la fortaleza independiente de Revelin en el este. En esta zona exterior, la muralla se encuentra protegida por una cadena anexa de paredes inclinadas, que apoyaban a la defensa, especialmente contra el fuego de artillería, sobre todo frente a posibles ataques otomanos. Ya en el siglo XVI, durante la reconstrucción de este tramo de las murallas se añadió a las defensas de la ciudad el Fuerte Mrtvo zvono. Esta fortificación fue diseñada por Paskoje Miličević, que le dió su característica forma oval y lo dotó de troneras para defender los ataques por el mar.

A pesar de estar bien protegida tras los enormes muros de la ciudad, la República de Ragusa construyó otra línea defensiva conocida como Las Murallas de Ston, que se alzaban a lo largo de más de siete kilómetros protegiendo el perímetro de la antigua ciudad-estado. En la actualidad, conocida como la "muralla china de Europa", se extiende a lo largo de cinco kilómetro y medio presentando la forma de un pentágono recorrido por sus cuarenta torres y cinco fortalezas, integrando la segunda muralla más larga de Europa, tan sólo superada por el Muro de Adriano, localizado entre Escocia e Inglaterra.

La antigua ciudad de Ragusa repelió a lo largo de su historia numerosos sitios y asaltos a través de la fuerza, desde el asedio de los sarracenos en el 866, al veneciano en el año 948, mientras que en otros conflictos consiguió sobrevivir a través de la diplomacia, como en el año 1205, cuando la República de Venecia invadió Dalmacia con las fuerzas de la Cuarta Cruzada. Ragusa se vio obligada a rendir pleitesía y tributos a Venecia, salvándose así de ser saqueada como lo había sido Zadar, convervando indemnes sus defensas. Otro ejemplo de la astucia de sus gobernantes tuvo lugar en el año 1451, cuando el poderoso señor de Bosnia Esteban Vukčić Kosača atacó Dubrovnik y puso sitio a la ciudad. Anteriormente, este duque bosnio había sido proclamado noble de Ragusa y, en consecuencia, fue acusado de traición, ofreciendo una recompensa a cualquiera que acabase con su vida. Esta recompensa se elevaba a quince mil ducados, un palacio en Dubrovnik valorado en otros dos mil y una renta anual de trescientos, además de la promesa de obtener un título nobiliario de Ragusa heredable a quien cometiera el asesinato. Estas medidas debieron amedrentar en exceso al poderoso señor, pues finalmente él mismo levantó el sitio sobre Ragusa, esta antigua ciudad-estado que conseguió perdurar a través de los siglos gracias a su astucia y a sus formadidables baluartes defensivos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1979.


El casco antiguo de Dubrovnik. Murallas y fortificaciones de la antigua República de Ragusa. Croacia.
Dennis Jarvis



Sami Paju


Murallas de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Twang_Dunga


Fortificaciones de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Elvir K


Fuerte de San Lorenzo. Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Fuerte Bokar. Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Murallas de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Jennifer Boyer


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
Marcia Taylor


Murallas de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Jennifer Boyer


Murallas de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Jennifer Boyer


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
S J Pinkney


Murallas de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Dennis Jarvis


Casco antiguo de Dubrovnik. Croacia.
S J Pinkney


Fortificaciones de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Jessica Spengler


Fortificación de la antigua República de Ragusa. Dubrovnik. Croacia.
Jackie MacPherson