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Las ciudades muertas del norte de Siria

Conocidas como las ciudades muertas o las antiguas aldeas del norte de Siria, este monumental conjunto de setecientos asentamientos abandonados se encuentra en la región de Al-Bara, desperdigados entre las colinas que salpican el paisaje entre la histórica ciudad de Alepo y el río Orontes. Ruinas despobladas que fueron erigidas desde el siglo I hasta el VII y abandonadas entre los siglos VIII y X, albergando los vestigios de la arquitectura bizantina cristiana. En total, el sitio comprende cuarenta aldeas del noroeste de Siria agrupadas en ocho parques arqueológicos, constituyendo un notable testimonio de la vida rural en el periodo de la Antigüedad tardía y la época bizantina. Ciudades muertas que aún conservan sus antiguas viviendas, sus templos paganos, iglesias, cisternas, baños termales y muchas otras estructuras que ilustran de modo notable la transición del mundo antiguo del Imperio Romano al cristianismo bizantino. Los vestigios que podemos contemplar entre sus ruinas nos dan una idea de sus técnicas hidráulicas, de sus muros defensivos, así como de sus planes de parcelación agraria que demuestran el dominio de la agricultura del que hacían gala los habitantes de estas zonas rurales.

Según algunos historiadores, estas imponentes aldeas olvidadas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2011, florecieron a lo largo de las principales rutas comerciales del Imperio Bizantino, aunque tras la conquista por parte de los árabes de estos territorios, las rutas comerciales se desviaron hacia otros rumbos más prósperos que se desarrollaban bajo los dominios del Califato de los Omeyas. Sus antiguos habitantes contemplaron como sus negocios, que los habían hecho prosperar, se malograban, provocando que muchos de ellos se trasladaran a otras zonas de mayor urbanización. Según otros historiadores, estas ruinas conforman los vestigios de la esplendorosa arquitectura doméstica que reflejaba la prosperidad de los campesinos que se beneficiaron de un fuerte comercio internacional del aceite de oliva al final de la Antigüedad. Sea como fuere, mercaderes o prósperos campesinos, estas ciudades muertas adquirieron una misteriosa reputación, como si sus habitantes simplemente hubiesen desaparecido sin dejar rastro.

Muchas de estas aldeas destacan por el buen estado de conservación de su paisaje cultural y sus vestigios arquitectónicos, como las ruinas de Serjilla, tal y como podéis contemplar en algunas de las imágenes que acompañan a esta entrada. Un asentamiento que prosperó en una cuenca natural gracias al cultivo de la vid y los olivos, presentando un complejo de baños que nos señala el enriquecimiento de su comunidad, aunque inusualmente fue construido en el año 473, ya en la época del cristianismo. Entre sus ruinas destacan las villas de dos pisos que aún permanecen en pie, en cuyas plantas inferiores es posible contemplar los arcos que sustentaban la techumbre, una característica común a todas las ciudades muertas. Al igual que la mayoría de las antiguas aldeas, Serjilla fue abandonado en el siglo VIII, cuando la rutas comerciales entre Antioquía y Apamea fueron discontinuadas.

Entre las innumerables joyas de la arquitectura propia del cristianismo bizantino que podemos visitar en el Distrito del Monte Simeón, cabe destacar a la basílica de Karab Shams, una de las más antiguas y mejor conservadas del siglo IV, así como la basílica de Mushabbak o el castillo de Kaleta, las iglesias en la aldea Sheikh Suleiman o las ruínas de Al-Bara. Un interminable patrimonio que se encuentra sumido en la trágica evolución de la guerra civil en Siria, que ya supera la cifra de los ciento cincuenta mil muertos a día de hoy. Un conflicto donde está en juego la preservación de las vidas humanas y la protección de sus tesoros arquitectónicos, siendo un triste ejemplo el bombardeo realizado sobre la antigua fortaleza del Crac de los Caballeros como represalia contra los insurgentes que ocupaban el castillo. Una histórica tierra que ha acogido a algunas de las más antiguas civilizaciones del planeta. Un punto estratégico que fue ocupado a lo largo de la historia por cananeos, fenicios y arameos, egipcios, sumerios, asirios, babilonios o hititas. Unas tierras conquistadas por Alejandro Magno o el imperio romano, así como por el gran Saladino, albergando un incalculable patrimonio que es de gran importancia, no sólo para el pueblo sirio, sino para el mundo entero.


Las aldeas antiguas del norte de Siria. Basílica de Karab Shams.
Jim Gordon
Basílica de Karab Shams.



Las aldeas antiguas del norte de Siria. La iglesia de Baqirha
Bertramz
La iglesia de Baqirha



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Interior del complejo de baños de Serjilla.
Varun Shiv Kapur
Interior del complejo de baños de la "ciudad muerta" de Serjilla.



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Las ruinas de Serjilla.
Mr. Theklan
Las ruinas de Serjilla.



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Complejo de baños y cisterna subterránea en Serjilla.
Varun Shiv Kapur
Complejo de baños y cisterna subterránea en Serjilla.



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Sala de reuniones de Serjilla.
Varun Shiv Kapur
Sala de reuniones de Serjilla.



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Vista panorámica de las ruinas de Serjilla.
Varun Shiv Kapur
Vista panorámica de las ruinas de Serjilla.



La ciudad muerta de Sitt er-Rum, Siria. Iglesia del sureste
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La "ciudad muerta" de Sitt er-Rum, Siria. Iglesia del sureste



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Las aldeas antiguas del norte de Siria. Las ruinas de la Iglesia de San Simeón



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Tumba pirámidal en la
Odilia
Tumba pirámidal en la "ciudad Muerta" de Al-Bara"



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Interior de la tumba pirámidal en la
Bertramz
Interior de la tumba pirámidal en la "ciudad Muerta" de Al-Bara



Las aldeas antiguas del norte de Siria. Las columnas de la sala de reuniones de Serjilla.
Varun Shiv Kapur
Vista de las columnas de la sala de reuniones de Serjilla.