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La antigua ciudad de Orchha

Situada a orillas del río Betwā, en el estado indio de Madhya Pradesh, la antigua ciudad de Orchha fue la capital de un célebre principado, tal y como nos recuerdan los monumentos funerarios que se erigen solitarios entre la vegetación, construidos en honor a los reyes y marajás que gobernaron estas tierras entre los siglos XVI y XVII. Una localidad famosa por el valioso conjunto arquitectónico que atesora, destacando el imponente palacio fortificado que se ubica en una isla sobre el río, guarecido tras las murallas almenadadas. Una estructura que consta de diversos edificios erigidos en diferentes épocas.

Orchha fue fundada en el año 1501 por orden del príncipe Rudra Pratap Singh, miembro de la dinastía Bundelā, quien se convirtió en el primer rajá de Orchha. Una ciudad conocida como la “joya de Madhya Pradesh” o el “alma de la India”. Gran parte de los suntuosos palacios, estanques y jardines de la entonces próspera ciudad fueron erigidos con un objetivo principalmente diplomático, pues el rajá hinduista de Orccha solía recibir en sus exuberantes feudos, donde abundaban los sensuales placeres, a los poderosos emperadores mogoles para ganar su favor. De este modo, el pequeño y opulento estado de Orchha mantenía la amistad con sus poderosos rivales. A fin de contentar los gustos de los magnates mogoles se fusionaron en Orchha los estilos islámico-mogoles con el arte tradicional hindú, mostrando una arquitectura profusamente ornamentada con mosaicos y damasquinados, piedras semipreciosas o trabajados relieves en la sillería interior. El hermoso conjunto palaciego fue además inteligentemente climatizado merced a la sabia disposición de grandes estanques sobre las cuales soplaban las refrescantes brisas y vientos hacia las edificaciones, guardando evidentes semejanzas en este sentido con la majestuosa Alhambra.

Con el transcurrir de los años, varias generaciones de reyes y sus séquitos de sirvientes y funcionarios habitaron en el Raj Mahal o Palacio Real, erigido por orden del tercer rajá Madhukar Shâh a mediados del siglo XVI. Su puerta de entrada se abre a un gran patio que da acceso a este imponente palacio de planta cuadrada. Dentro de las cámaras reales y a pesar de los escasos recursos destinados para preservar este hermoso patrimonio, aún es posible contemplar sus delicadas celosías que garantizaban la privacidad al mismo tiempo que permitían a la luz solar iluminar sus habitaciones, adornadas por intricados murales de dioses, seres mitológicos, humanos o animales, representando escenas religiosas o festivas, así como del Ramayana. Las habitaciones ubicadas en la parte superior todavía conservan vestigios de espejos que engalanaban sus techos y paredes, recordándonos la pompa y la gloria de la dinastía Bundelā.

A pocos pasos de distancia del palacio real se encuentra el célebre Jehangir Mahal. Un palacio erigido para acoger las ocasionales visitas del emperador mogol Jehangir a Orchha, testigo del talante adulador y servil de los gobernantes locales hacia el entonces emperador de la India. Esta hermosa obra maestra nos presenta cuatro plantas organizadas en torno a un gran patio cuadrado, dominado por cuatro pabellones coronados por cúpulas. Una estructura construida a principios del siglo XVII bajo la supervisión del rajá Vir Singh Deo donde se entremezclan los gustos mogoles con la arquitectura Rajput. El palacio cuenta con tres niveles de balcones colgantes, terrazas, un sinnúmero de habitaciones decoradas con delicadas pinturas y magníficas celosías talladas que se abren a la monumental vista de la orilla del río, destacando las decoraciones en tonos turquesa y las incrustaciones de lapislázuli. Los visitantes pueden también ascender a la planta superior a través de las estrechas y empinadas escaleras para contemplar la belleza escénica de la antigua ciudad de Orchha, orilla por las aguas del Betwā y abrazada por la verde vegetación.

Al caminar entre las imponentes ruinas de Orchha jamás pasa desapercibida la colorida vida local de esta pequeña ciudad de la India, que apenas cuenta con diez mil habitantes. Un lugar donde los aldeanos se aglomeran para rezar, mientras los mercaderes venden sus especias, dulces, perlas y brazaletes acompañados de los musicales ritmos de los primitivos instrumentos que acompañan los bhajans o himnos, cantados fervorosamente por los mendigos errantes. A pocos pasos de distancia, concentrados en la orilla del río se muestran los sombríos e imponentes chhatris. Los cenotafios de los gobernantes que dejaron su huella en este lugar, sumando en total catorce monumentos funerarios erigidos en piedra y cubiertos de musgo, mostrándonos su plataforma cuadrada y sus escaleras que conducen a los techos abovedados, donde las estáticas figuras de los buitres se perfilan, añadiendo a estos oscuros monumentos una atmósfera fúnebre. Los bellos vestigios de un antiguo principado que se sumen en el bullicio del río y sus gentes. Desde imponentes palacios a hermosos templos, patios o plazas erigidos por la dinastía Bundelā, evidenciando un pasado de grandes lujos y ceremonias del que hoy solo quedan ruinas.


Orchha. Madhya Pradesh. India.
Prashant Ram


Cenotafio de Vir Singh Deo. La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


Cenotafio en la antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Dennis Jarvis


Mujeres en los balcones de Orchha. Madhya Pradesh. India
Carol Mitchell


Palacio de Jahangir Mahal. Orchha. Madhya Pradesh. India
Carol Mitchell


Orchha. Madhya Pradesh. India.
Ignas Kukenys


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Prashant Ram


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
Arian Zwegers


La antigua ciudad de Orchha. Madhya Pradesh. India
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