Pin It

Widgets

Meroe y las pirámides de los "faraones negros"

La inmensas y hermosas pirámides del Egipto faraónico han fascinado a los hombres durante miles de años debido a su grandeza y complejidad. Monumentos portentosos y emblemáticos destinados a contener la "esencia" del faraón por toda la eternidad. Maravillas arquitectónicas que terminaron por inspirar a otras culturas cercanas. Nuestra entrada de hoy no se ubica en Egipto, sino en el actual territorio de Sudán, donde antiguamente reinó una cultura que cuenta con el mayor número de pirámides erigidas en el continente africano. Un privilegio que le corresponde a la cultura Kush o Nubia. Un reino que en su apogeo se extendía desde Asuán, al sur de Egipto, hasta Karima, en Sudán, a lo largo del río Nilo. Únicamente en la isla de Meroe, la antigua capital de esta civilización que convivió con egipcios y romanos, se han contabilizado cerca de medio centenar de estas construcciones. Un reino que alcanzó suficiente poder como para fundar la dinastía XXV egipcia o dinastía Kushita, en el siglo VIII antes de Cristo, cuyo origen los hará llamar los faraones negros, los faraones etíopes o también los faraones kushitas.

Históricamente, el reino de Egipto siempre consideró necesario controlar al reino de Kush, tanto para aprovisionarse de materias primas como para proteger sus rutas comerciales, incorporándolo a la corona y convirtiéndolo en virreinato en el siglo XVI a. C., por lo que fue adoptando gradualmente su cultura y religión, con periódicas visitas de los faraones y sus visires, la construcción de numerosos templos y la consiguiente llegada del clero, así como los viajes de sus príncipes a la corte para ser educados en consecuencia. Tras la muerte de Ramsés XI, la inestabilidad política hizo que los kushitas se desentendieran de sus vecinos norteños, creando un reino independiente en la Alta Nubia con capital en Napata, que fue creciendo a costa de Egipto. Durante siglos, estos reyes mantuvieron las costumbres egipcias, tomando ejemplo de su arte, su arquitectura o su escritura, manteniendo costumbres como la momificación, las tumbas piramidales o la noción de ser los herederos de los faraones, descendientes del dios Amón. Siglos después, hacia 270 a. C., el rey Ergamenes destruyó Napata y se trasladó a Meroe, la capital secundaria del reino. Una ciudad que es mencionada por algunos escritores de la antigüedad, como Estrabón, Plinio o Herodoto durante su estancia en Elefantina. Una ciudad descrita como casi legendaria, colmada de riqueza y misterio.

Según el historiador Diodoro Sículo, antes del reinado de Ergamenes, los sumos sacerdotes del dios Amón decidían desde la ciudad santa de Napata quien debía convertirse en rey y cuanto debía durar su reinado. Los reyes habían acatado estos desginios divinos impuestos por los clérigos, sin embargo, Ergamenes, versado en la filosofía griega, fue el primero que se atrevió a desdeñar tal superstición, por lo que decidió enviar una fuerza armada al ábaton, donde se encontraba el templo de oro de los etíopes, y ordenó degollar a todos los sacerdotes, muriendo con ellos tal tradición y estableciendo en su lugar la propia voluntad del rey. Se trasladó de este modo a Meroe, una ciudad liberada de las costumbres egipcias de Napata, donde Ergamenes dictó una nueva serie de leyes que distanciarían aún más al Reino Meroítico de las tradiciones egipcias.

En este semidesértico paisaje de Sudán, donde el río Nilo discurre entre islas, se alza la necrópolis de Meroe y sus famosas pirámides, que comenzaron a ser excavadas por los arqueólogos a principios del siglo XX. Desgraciadamente, unos ochenta años antes, en la década de 1830, Giuseppe Ferlini, un médico italiano devenido en explorador y arqueólogo, destruyó decenas de estas estructuras debido a su ambición por usurpar los tesoros de Sudán. Ferlini contrató a numerosos trabajadores locales y les ordenó demoler las pirámides de menor tamaño. Su destrucción fue en vano, ya que no halló nada de interés en ellas. Tras esto, destruyó la parte superior de la mayor de las pirámides, donde encontró el ajuar funerario de una dama de alto rango, que contaba con un rico sarcófago vacío, objetos preciosos y recipientes de bronce. Ferlini pretendió ocultar el descubrimiento a los nativos, temiendo la codicia local. Tras dos semanas de nuevas demoliciones, hallaron un nuevo nicho con dos siluetas de bronce y un vestíbulo intacto adornado con jeroglíficos, con una figura humana sentada sobre un león, aunque nuevamente su empresa fue obstaculizada por las pesadas piedras negras de los nubios, que difultaban su expolio. Entre los nativos, se corrió la voz de los tesoros hallados, por lo que Ferlini ordenó cargar todo aquello fue fuera posible transportar en camellos y huyó en dirección a Berber, donde embarcó en el Nilo. Una triste historia de codicia humana que ha mermado significamente el patrimonio histórico, arqueológico y artístico de Meroe.

En las pirámides de Meroe fueron enterrados más de cuarenta reinas y reyes hasta el año 250 de nuestra era, momento en que surgieron los entierros en túmulos. Estas pirámides se encuentran inclinadas de forma más pronunciada que las egipcias y ninguna de ellas supera los veinte metros de ancho en su base, por lo que, desde la distancia, parecen sepultadas bajo los pliegues de las dunas de tonos encarnados, conformando una de las vistas más espectaculares de Sudán. Las pirámides se dividen en dos grupos principales separados por varios cientos de metros de desierto arenoso, sumando alrededor de cien pirámides o restos de ellas. El patrimonio de la antigua capital de un reino que comerciaba con el Egipto romano, con Arabia y la India, conocido por su industria del hierro y el trabajo de los metales, por las siete mujeres que gobernaron sus tierras bajo el nombre de Kandake, mencionadas en el Nuevo Testamento de la Biblia como Candace, la reina de los etíopes. Una ciudad también recordada por ser uno de los puntos de referencia empleados por el célebre Eratóstenes para calcular el diámetro de nuestro planeta.


Las pirámides de Meroe. Sudán
fiverlocker


Las pirámides de Meroe. Sudán
walter callens


Las pirámides de Meroe. Sudán
joepyrek


Las pirámides de Meroe. Sudán
walter callens


Las pirámides de Meroe. Sudán
joepyrek


Las pirámides de Meroe. Sudán
fiverlocker


Las pirámides de Meroe. Sudán
Dbxsoul


Las pirámides de Meroe. Sudán
David Stanley


Pirámides Begrawiya. Meroe, Sudan
David Stanley