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Los Ghats de Varanasi y las sagradas aguas del Ganges

Al romper el alba, los primeros peregrinos descienden a los ghats para sumergirse en las sagradas aguas del Ganges, a su paso por la antigua ciudad de Varanasi, también conocida bajo el nombre de Benarés. Las abluciones diarias en las turbias aguas del río son acompañadas por las labores de higiene de los más humildes, así como las cremaciones de los fallecidos, cuyos restos se sumirán en el lecho del río, que lavará con sus aguas sagradas las cenizas de los muertos, consumando así el círculo de la reencarnación.

Vanarasi constituye una de las siete ciudades sagradas del hinduismo, así como para el jainismo y el budismo, tomando su nombre de su propia situación geográfica, entre los ríos Varaṇā y Asī. Según narra la leyenda, la ciudad fue fundada por el dios Shivá a principios de la era de Kali, aproximadamente en el año 3100 antes de Cristo, aunque los arqueólogos estiman su antigüedad en poco más de cuatro mil años, integrando en el pasado un centro religioso dedicado a Suriá, el dios del Sol. Con el paso de los siglos, Varanasi se convirtió en un importante centro comercial e industrial, famoso por sus telas de seda y muselina, sus perfumes, su hermosa artesanía en marfil o sus esculturas. A lo largo de su historia conocida, la ciudad sufrió un importante saqueo en el año 1300 por parte de las tropas afganas, y posteriormente, ya en el siglo XVII, el ataque del emperador mogol Aurangzeb, quien se proponía acabar con el hinduismo. La ciudad sobrevivió a ambos ataques, aunque la mayoría de sus templos y edificios fueron devastados. En la actualidad, los hinduistas consideran a Benarés como una de las principales ciudades de peregrinación, pues todo aquel que muera en Vanarasi quedará liberado del ciclo de las reencarnaciones. Además, las aguas del río Ganges se consideran purificadoras de pecados, por lo que todo hinduista debe visitarlas al menos una vez en la vida.

Los ghats de Vanarasi son escalinatas o graderíos que descienden hasta el río, pudiendo encontrar casi cien orillando sus aguas, muchos de ellos construidos cuando la ciudad se encontraba bajo el control del Imperio maratha. Algunos de estos ghats son propiedad privada, mientras otros se encuentran abiertos a todo peregrino que desee bañarse en las aguas del Ganges o incinerar a sus seres queridos. Los ghats más conocidos de la ciudad son los de Dashashwamedh, probablemente el ghat más espectacular de todos ellos, el de Manikarnika, el lugar donde se llevan a cabo la mayoría de las cremaciones, Scindia, Maan-Mandir o Lalita, muchos de ellos asociados con leyendas mitológicas. Junto a algunos de los ghats destinados a los ritos funerarios, pueden observarse enormes pilas de madera, donde la familia del fallecido, de acuerdo con sus medios, compra la madera, serrín de sándalo y mantequilla clarificada o ghi, así como ofrendas para el difunto y los servicios de un sacerdote. Tras esto, los celadores forman la pira y el cuerpo del fallecido se dispone sobre ella. El sacerdote comienza sus cánticos y realiza los rituales, el ghi se unge en el cuerpo del difunto y se prende fuego a la pira, mientras los hombres de la familia observan la escena, ya que las mujeres no tienen permitido el asistir al rito. Unas horas más tarde, las cenizas son recogidas por el hijo mayor o el hombre de mayor edad de la familia, sumiendo los restos en las aguas, donde los parias o intocables, aquellos a los que históricamente solo se les ha permitido realizar los trabajos más marginales, emplean redes entre la ceniza y el barro con la esperanza de encontrar una medalla de oro o un anillo que pueda haber sobrevivido al fuego.

En el pasado, miles de cadáveres fueron arrojados sin incinerar a las aguas del Ganges durante las epidemias de cólera, aumentando de este modo la propagación de la enfermedad. Hoy en día, se supone que sólo los huesos y las cenizas de los difuntos son arrojados al río, sin embargo, existen muchos hindúes que no pueden permitirse costear la gran cantidad de madera necesaria para incinerar por completo el cuerpo, por lo que se han liberado en el río tortugas mordedoras, adiestradas para consumir únicamente carne humana muerta, evitando de este modo que puedan molestar a los bañistas. Según las tradiciones hindúes, no todos aquellos que fallecen son incinerados, pues los hombres santos, las personas que cometieron suicidio, los niños menores de cinco años, los leprosos, las mujeres embarazadas o las víctimas de mordeduras de serpiente son ofrecidos directamente al río, flotando libres sobre las aguas hasta descomponerse, mientras los cánticos en honor del dios Shiva resuenan desde la orilla. Un rito sagrado que los liberará del penoso ciclo de la reencarnación sobre la aguas que personifican a la diosa Ganga Deví, alcanzando de este modo la vida eterna, liberándose de cualquier acto impuro cometido en vida.


Los Ghats de Varanasi ( Beranés ). Río Ganges. India
JP Davidson


Los Ghats de Varanasi ( Beranés ). Río Ganges. India
Ken Wieland


Los Ghats de Varanasi ( Beranés ). Río Ganges. India
Adamina


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Andrzej Wrotek


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Varanasi ( Beranés ). Río Ganges. India
Nico Crisafulli


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