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Gyeongbokgung: El palacio real de la dinastía Joseon

En nuestra entrada de hoy conoceremos la antigua corte real de la dinastía Joseon de Corea, ubicada en la actual Seúl. Una monarquía y un estado soberano fundados por el rey Taejo, que perduró durante cinco siglos y veinticinco monarcas. Para aclarar los orígenes de este antiguo linaje, debemos retroceder en el tiempo hasta el siglo XIII, momento en que la península de Corea fue invadida por el Imperio Mongol. En este período, el actual territorio de Corea se encontraba bajo los dominios del antiguo reino de Goryeo, que había conseguido unificar los últimos Tres Reinos de Corea en el año 936. La invasión de los mongoles debilitó al reino tras casi tres décadas de guerra, y aunque conservó el dominio sobre su territorio, se vieron convertidos en meros tributarios de los poderosos mongoles. Con el transcurrir de las décadas, el debilitamiento del Imperio Mongol quedó patente, un hecho que se sumó a la fragilidad y endeblez del reino de Goryeo, desencadenando una serie de luchas políticas que determinaron la rebelión del general Taejo Yi Seong-gye en 1388, ayudado por los intelectuales confucianos para derrocar a la corte real de Goryeo y establecer la longeva dinastía Joseon, el último linaje real de Corea.

Se iniciaba de este modo un período conocido por los grandes avances tecnológicos y científicos, así como académicos y comerciales. Un prolongado reinado donde el neoconfucianismo fue adoptado como la ideología del estado, moldeando la moral y las doctrinas de la sociedad. Una época de esplendor cultural en la que se se creó la escritura alfabética coreana, conocida como hangul. Una dinastía que otorgó un alto valor a los estudios académicos y que estableció una nueva clase aristocrática, la yangban, compuesta por hombres ilustrados y estudiosos, sobre los que recaían las máximas responsabilidades del estado, encargados de gestionar la administración, el ejército o la propia sociedad.

Ya el año 1394, tras seis años de la rebelión del general, ahora conocido como rey Taejo, se decidió trasladar la antigua capital ubicada en Kaesong, donde existía un gran arraigo budista característico del derrocado reino de Goryeo, a Han Yang, conocida en la actualidad como Seúl. Un año más tarde, en 1395, se erigía en Han Yang el palacio real de Gyeongbok o Gyeongbokgung, que podría traducirse a nuestro idioma como el "palacio bendecido por el cielo", integrando en la actualidad el mayor de los cinco palacios de la capital de Corea del Sur, ostentando seiscientos años de historia. Un monumental conjunto palaciego que integró el centro neurálgico del reino hasta 1592, cuando fue incendiado durante las invasiones japonesas, por lo que la corte real se vió forzada a trasladarse al palacio de Changdeokgung, conocido como el "Palacio del Este". Gyeongbokgung permaneció en ruinas tras el incendio durante casi trescientos años, hasta que el rey Daewongun, una figura política clave en los últimos tiempos de la dinastía Joseon, comenzó a reconstruirlo en 1865. Su hijo, el rey Gojong, el penúltimo emperador de Corea, continuó la labor en 1868, aunque el costoso proyecto de reconstrucción casi llevó a la bancarrota al gobierno. En este período, las ansias imperialistas de Japón se cernían de nuevo sobre los feudos de la dinastía Joseon. El emperador Gojong, severamente presionado en 1907 para que aceptara el protectorado nipón, se negó a firmar tal acuerdo, siendo forzada su abdicación en febrero de 1907. Su hijo, Sunjong, el último emperador de la dinastía Joseon y del Imperio Coreano, gobernó tan solo tres años, desde 1907 hasta 1910, momento de la anexión de Corea por parte de Japón, que suponía el fin, tras más de quinientos años, del poder de la dinastía Joseon. El dominio colonial japonés se prolongaría durante treinta y cinco años, hasta 1945, momento en que tocaba su fin la Segunda Guerra Mundial, cuando los japoneses se rindieron ante las fuerzas soviéticas y estadounidenses que ocuparon las mitades norte y sur de Corea, provocando la terrible división de la península en dos mundos diferentes.

En la actualidad, algunos de los monumentos arquitectónicos más grandiosos de Seúl se encuentran aquí, en Gyeongbokgung, la antigua corte real de la dinastía Joseon, que se extiende sobre más de quinientos mil metros cuadrados, donde puentes, pabellones, lagos, jardines y palacios acogieron al emperador de Corea y su séquito durante siglos. Tras dejar atrás las imponentes puertas que se ciernen sobre las murallas de este majestuoso complejo, nos encontramos con la pieza central del conjunto, el Geunjeongjeon, el edificio de dos plantas que conformaba el principal palacio, donde se coronaba a los reyes y donde los asuntos de estado se llevaban a cabo. Una hermosa estructura que se alza majestuosa sobre una doble plataforma escalonada de piedra, circundada por un patio de lajas, presentándonos una visión sobrecogedora que nos recuerda el poder imperial que dominó estos feudos durante siglos. Como curiosidad, comentar que en el patio interno se encuentran trazados tres senderos de granito. El que se encuentra en medio, el más elevado, integraba el trayecto que seguía el monarca, siendo los otros dos para la marcha de su corte, a menor altura.

Continuando nuestro recorrido a través de la corte imperial nos encontramos con el Gyeonghoeru, un hermoso pabellón que se alza sobre cuarenta y ocho pilares de piedra, orillado por un lago artificial que cuenta con dos pequeñas islas, donde los emperadores disfrutaban de tranquilos paseos en barca. En este pabellón, cuya simple contemplación evidencia el lujo y la suntuosidad que rodeaba la vida del emperador, se celebraban los banquetes de la corte y el lugar donde los dignatarios extranjeros se reunían. Tras estas imponentes estructuras se disponían las salas de reuniones, y tras ellas, se encontraba el inmenso dormitorio principal del emperador, rodeado por ocho pequeñas habitaciones que alojaban a las damas de honor, las concubinas, los sirvientes y esclavos, así como a su guardia personal.

Entre las innumerables estructuras del conjunto palaciego, sin duda cabe destacar el Jagyeongjeon, la residencia de la madre del rey, célebre por sus hermosos muros y su gulttuk o chimenea, considerada como una de las más bellas creadas durante la dinastía Joseon, figurando en la lista de los Tesoros Nacionales de Corea. Otra de las edificaciones más destacables es el Gyotaejeon, el dormitorio principal y vivienda de la reina, situado detrás del Gangnyeongjeon o el dormitorio del rey. Este edificio fue construido en torno al año 1440 e incendiado en 1592, reconstruido en 1994 de acuerdo a su diseño y a las especificaciones originales. El pabellón de la reina se erigió bajo el reinado del rey Sejong el Grande, célebre por el esplendor cultural de su reinado, por ser un consumado lingüista considerado el inventor de la escritura hangul y por sus contribuciones científicas, teniendo en su haber ingenios tales como un reloj de sol y otro de agua. Tras la residencia de la reina, nos encontramos con el Amisan, un hermoso jardín con terrazas que disponía de un sistema de calefacción tradicional coreano denominado ondol, similar al hipocausto romano o a la gloria usada en Castilla desde el medievo. Continuando el recorrido por los pabellones de la familia real, nos encontramos con el Jaseondang, que constituía la residencia del príncipe heredero, quien pasaba sus mañanas y tardes dedicadas a la lectura y al estudio, aunque por la noches podía relajarse en compañía de su esposa o de sus numerosas concubinas, que eran organizadas en cuatro rangos jerárquicos, dos menos que las amantes del rey, que se estructuraban en seis diferentes rangos, designando de este modo la posición que ocupaban en la corte real.

Ya a finales del siglo XIX, el emperador Gojong ordenó construir más salas para su uso personal, además de un estanque ornamental y un hermoso pabellón de planta hexagonal sobre una de las islas artificiales. La historia cuenta que cerca de esta ubicación, el 8 de octubre de 1895, la reina Myeongseong, más conocida como la reina Min, la última emperatriz de Corea, considerada por su pueblo como una heroína debido a su esfuerzo por mantener política y diplomáticamente a Corea independiente del imperialismo japonés, fue asesinada en su dormitorio y posteriormente calcinado su cuerpo. La leyenda cuenta que sólo uno de sus dedos sobrevivió al incendio. Cuatro meses más tarde, el emperador Gojong huyó del palacio para refugiarse en el consulado ruso y jamás regresar a Gyeongbokgung, la majestuosa corte real que llegó a albergar trescientos treinta edificios y tres mil personas, incluyendo ciento cuarenta eunucos, todos ellos al servicio de la familia real. Desgraciadamente, durante el dominio colonial japonés que tuvo lugar durante la primera mitad del siglo XX, la mayor parte del palacio fue destruido. Además, el gobernador general nipón erigió en el interior de las murallas un triste bloque de edificios administrativos que finalmente fue demolido en 1996, como parte de los trabajos para conseguir restaurar la corte de la dinastía Joseon a su antigua gloria. Un trabajo que probablemente se prolongará durante décadas para devolver al mundo el esplendor arquitectónico de la majestuosa corte real de la dinastía Joseon, que fue destruída en dos ocasiones a lo largo de su historia a manos de los invasores japoneses.


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Mario Sánchez Prada


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
USAG- Humphreys


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
tsaiproject


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Francisco Anzola


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Francisco Anzola


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Francisco Anzola


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Francisco Anzola


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Han Kim


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Marc Smith


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Mario Sánchez Prada


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Eugene Wineblat


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
Richard Fisher


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
David Offf


Gyeongbokgung, Seúl, Corea del Sur.
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