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La Torre de Belém y la Era de los Descubrimientos

A finales del siglo XV, el rey Juan II de Avís, apodado el Príncipe perfecto, había diseñado una barrera defensiva en la desembocadura del Tajo que dependía de las fortalezas de San Antonio de Cascais y San Sebastián de Caparica, piedras angulares de la estrategia defensiva de su capital, Lisboa. Este entramado defensivo no abarcaba completamente el estuario del Tajo, por lo que el monarca consideraba insuficiente tal protección, insistiendo en la necesidad de erigir un nuevo baluarte. Juan II encargó los primeros bocetos de la obra al poeta, cronista y arquitecto portugués Garcia de Resende, aunque el rey falleció en 1495 antes de que se iniciara su construcción, por lo que el proyecto quedó sumido en un temporal olvido.

A la muerte de Juan II ascendió al trono de Portugal su primo Manuel I, apodado "El Afortunado", debido a los grandes logros acaecidos durante su reinado. Una época conocida como la Era de los Descubrimientos, momento en que portugueses y españoles recorrieron más de medio mundo, cartografiándolo y conquistándolo en buena medida, gracias al hallazgo de la ruta Atlántica hacia las Indias por el cabo de Buena Esperanza o a las primeras expediciones de los lusos hacia Brasil. Una era cosmopolita, de expansión y riqueza, que jugó un papel decisivo en la evolución del Renacimiento portugués.

Tras veinte años de reinado, el monarca rescató las planes defensivos de su antecesor, ordenando la construcción de una fortificación militar donde el Tajo se funde con el mar, junto al barrio de Belém, en Lisboa. Un histórico barrio de donde partieron los exploradores lusos que tanta gloria dieron a Portugal.

La Torre de Belém fue construida entre 1515 y 1519, obra de Francisco de Arruda, quien había erigido diversas fortalezas en los territorios lusos de Marruecos, considerada como uno de los mejores testigos del estilo manuelino. Un estilo arquitectónico que podría definirse como un gótico tardío portugués con influencias moriscas y al que se incorporaron posteriormente ornamentaciones del Renacimiento italiano.

La torre de Bélem fue construida con piedra caliza lioz, caracterizada por sus tonos claros y que puede encontrarse en el área de Lisboa. Su construcción marcó el fin de la tradición medieval de las torres de homenaje, integrando uno de los primeros baluartes para artillería en Portugal, contando con dieciséis aberturas para cañoneras de tiro rasante. La estructura se compone principalmente de dos elementos, la torre de planta cuadrangular y el baluarte, hexagonal, proyectando sus flancos hacia el sur del río. Su decoración exterior presenta galerías abiertas y torres de vigilancia cilíndricas rematadas por cúpulas al estilo mozárabe. La base de estas torres de vigilancia presenta diversas imágenes de animales, destacando entre ellas la de un rinoceronte, considerada como la primera representación de este animal en el arte occidental y que probablemente representase al célebre "Rinoceronte de Durero" que Manuel I envió como presente al Papa León X en 1515. En el exterior de la torre podemos contemplar otros motivos alusivos a los descubrimientos en ultramar, tales como cuerdas y nudos náuticos, la cruz de la Orden de Cristo que portaban los navíos lusos durante la Era de los Descubrimientos, símbolo del poder militar del rey, o almenas en forma de escudos decoradas con esferas armilares, un antiguo instrumento empleado hasta el año 1600, que servía para determinar las coordenadas celestes de los astros. Un motivo que también se empleó en el emblema personal del rey Manuel I para representar los logros de su reinado.

La hermosa Torre de Belém se eleva cinco pisos por encima del baluarte. En el primero de ellos se encuentra una cisterna que recogía y almacenaba el agua de lluvia, contando con un techo abovedado y revestido de cal. Este primer piso es conocido como la Sala del Gobernador, pues conjuntamente con la torre se creó el cargo de gobernador de la Torre de Bélem, para quien fue nombrado Garpar de Paiva en 1521. Un cargo que gozaba del prestigio y la distinción concedida por el monarca, permitiendo ejercer en su nombre funciones militares, administrativas y judiciales, aunque para acoger la residencia de los sucesivos gobernadores se erigió un palacio en las inmediaciones.

En el segundo piso se encuentra la Sala de los Reyes, que cuenta con acceso al balcón que se abre a la fachada sur de la torre, donde pueden observarse ocho aberturas de forma circular en su piso, cumpliendo su función de matacán, permitiendo a los defensores arrojar materiales contundentes en caso de asedio. Los otros tres lados de la sala comunican con sus respectivos balcones, delicadamente tallados y de clara inspiración veneciana. En esta estancia de techo elíptico también se encuentra una chimenea ricamente decorada con semiesferas.

El tercer piso de la Torre de Bélem es conocido como la Sala de Audiencias, que también alberga una chimenea u hogar, aunque mucho más modesta que la del piso inferior. Una cámara austera que nos presenta sus ventanas dobles de arco de medio punto en tres de sus lados y dos ventanas con reja en el muro sur, engalanadas con arquivoltas.

Continuando el ascenso a través de la escalera de caracol que comunica sus diferentes plantas, accedemos al cuarto piso o Capilla, que atendía las necesidades espirituales de su guarnición. En esta cámara destaca su espléndida bóveda nervada, que presenta los elementos ornamentales propios del estilo manuelino, como las esferas armilares, la cruz de Cristo o el escudo real. Esta planta se encuentra circundada por un balcón provisto de matacanes, un elemento defensivo muy extendido en las medievales torres del homenaje.

Ya en las alturas del quinto piso, conocido como la Terraza de la torre, se abre una amplia vista del estuario del Tajo, así como del histórico barrio de Bélem y sus monumentos. A lo largo de la balaustrada que ocupa el lado norte de la terraza, se puede avistar el Monasterio de los Jerónimos de Belém, construido en 1514, constituyendo una joya del estilo manuelino y uno de los monumentos más importantes de Lisboa y Portugal. Orientando nuestra vista hacia la otra ribera del río, todavía es posible contemplar los vestigios del bastión de San Sebastián de Caparica, que formaba parte del sistema tripartito de defensa del Tajo ideado por Juan II, que cruzaba su fuego con la Torre de Bélem sobre las aguas del río.

La posición de la torre sobre las aguas también ha sido motivo de discusión, pues se afirmaba que la actual ubicación de la torre, próxima a la ribera, era consecuencia de un terremoto que desplazó el cauce del río en 1755. Realmente, la torre fue construida en una pequeña isla cerca de la orilla, frente a la célebre playa de Restelo, mientras el progresivo desarrollo urbanístico de la costa fue desplazando la orilla hacia el sur, acercándola paulatinamente a la torre.

Con el transcurrir de los siglos, la estructura fue perdiendo su carácter defensivo original, siendo empleada como aduana, puesto telegráfico, faro o incluso como prisión en su nivel inferior. Un antiguo baluarte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1983, testigo de un estilo arquitectónico único, que contaba con motivos iconográficos propios que simbolizaban el poder regio. Una estructura que evoca el descubrimiento de las nuevas rutas marítimas que convirtieron al puerto de Lisboa en un lugar privilegiado para el comercio, en la época de los aventureros por antonomasia. Un lugar donde se fusionaban culturas e ideas procedentes de medio mundo.


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Bernt Rostad


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Gabriel Perazzo


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Kimble Young



Kimble Young


Escalera de caracol de la Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
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La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Robert Nyman


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
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La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Robert Nyman


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Jürgen Stemper


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Bernt Rostad


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
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La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Robert Nyman


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
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La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Alessandro Bonvini


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Alessandro Bonvini


La Torre de Bélem. Lisboa. Portugal
Andrew Fecheyr