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El Ksar de Ait Ben Hadu: Una ciudad fortificada en el Valle de Ounila

En la llamada ruta de las Mil Kasbahs, al sur del Alto Atlas, nos encontramos con incontables baluartes y pueblos fortificados erigidos en adobe, con sus torres almenadas despuntando sobre este espectacular paisaje dominado por los tonos ocres y encarnados, donde desierto y montaña se encuentran. El ksar de Ait Ben Hadu se ubica en la provincia de Uarzazate, próxima a las Montañas del Atlas y al valle del río Draa, en Marruecos, constituyendo el ksar más famoso del Valle de Ounila. "Ksar" o "ksour" son vocablos procedentes del árabe magrebí que se emplean para designar los castillos, baluartes o ciudades fortificadas construidas en adobe, constituyendo una de las más bellas manifestaciones de la arquitectura bereber. Un término que fue adoptado en territorio español como alcázar ( al qaçr ) y que también se emplea para denominar a los antiguos palacios o residencias reales del periodo califal o de las taifas reconstruidos posteriormente por los reyes cristianos.

En este paisaje que conmueve por sus contrastes y luminosidad, los muros y torres almenadas de Ait Ben Hadu parecen surgir de la propia colina sobre la que se alza. Estas murallas defensivas, reforzadas por sus torres angulares, guarecen diversas viviendas en su interior, algunas de ellas modestas, mientras otras se asemejan a pequeños castillos urbanos, con sus altas torres decoradas con delicados motivos labrados en los ladrillos de arcilla, conformando un extraordinario conjunto de edificios y áreas comunales que sintetizan las antiguas técnicas constructivas presaharianas. Un asombroso entorno que parece trasladarnos a un marco histórico olvidado y que ha integrado el imponente escenario de numerosas películas, como Lawrence de Arabia, La última tentación de Cristo, Gladiator, Alejandro Magno o El reino de los cielos, por citar algunas de ellas.

Las construcciones más antiguas de Ait Ben Hadu datan del siglo XVII, aunque su diseño y estructura conforman un solemne legado de épocas anteriores en los valles del sur de Marruecos. Este lugar fue uno de los muchos puntos de paso de la ruta comercial que recorrían las caravanas entre Sudán y Marrakech, a través del Valle del Dra y el paso de Tizi-n-Telouet, que ha sido desde siempre la entrada natural más utilizada para cruzar el Alto Atlas. Las viviendas de adobe de Ait Ben Hadu conforman un grupo compacto y cerrado donde se conservan las kasbahs o alcazabas de las familias adineradas y los ksar, que conformaban viviendas colectivas y fortificadas compartidas por varias familias. El interior de la ciudadela también presenta diversas estructuras comunales, como la plaza pública, la mezquita o el caravasar, que integraba un albergue para permitir el descanso de las caravanas comerciales tras sus largos viajes, así como un almacén donde almacenar el grano y los cereales. Además, guarecidas tras los muros también se encuentra una fortaleza, un santuario consagrado a Sidi Ali y dos cementerios, uno mulsulmán y otro judío, conformando un hermoso conjunto que retrata la vida de sus antiguos habitantes, comerciantes adinerados, sirvientes, guerreros o agricultores que disponían sus tierras de cultivo a las afueras del ksar. Una ciudadela que se encumbra sobre un cerro de casi cien metros de altura, entre yermas tierras desérticas y palmerales bendecidos por las aguas del río Ounila.

El Ksar de Ait Ben Hadu fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Un hecho que ha contribuido a su conservación, pues en la actualidad la mayoría de los habitantes viven en la nueva ciudad, al otro lado del río, siendo pocas las familias que todavía moran en esta antigua fortificación. Debido a los materiales empleados para su construcción, como el adobe o la madera, estas estructuras se deterioran rápidamente sin un mantenimiento constante por parte de los residentes. Un hecho que puede comprobarse en muchas otras edificaciones similares que se extienden a lo largo de la ruta de las Mil Kasbahs, y que tras ser abandonadas, se disgregan fundiéndose con la tierra y el paisaje que les dio vida. Ait Ben Hadu fue erigida hace ya hace más de mil años, y a día de hoy, parece mostrarse orgullosa de su pasado esplendor. Cuando caminamos entre sus callejuelas o la divisamos a lo lejos, alzándose sobre la colina, podemos hacernos una idea de lo que antaño fue, imaginando la reconfortante y lejana visión de este oasis de descanso y seguridad a los ojos de los comerciantes y sus caravanas colmadas de exóticos productos del sur de África, que debían sortear numerosos peligros en su camino.


Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Giulio Bernardi


Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
Stefan de Vries


Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
Sebastien


Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
Maureen


Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
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Ksar de Ait Ben Hadu, Uarzazate, Marruecos
R.