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Las Siete Hermanas de Moscú: Los Rascacielos de Stalin

Erigidos por orden de Stalin como símbolo de una nueva era de poder soviético en un país que se encontraba en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial, los colosales rascacielos conocidos como las Siete Hermanas de Moscú todavía imponen con su visión aún en medio de las nuevas y flamantes torres que perfilan el "skyline" de la capital de Rusia. La primera piedra de cada uno de estos rascacielos fue emplazada en la ceremonia de conmemoración del VIII centenario de la ciudad, en septiembre del año 1947, y aunque inicialmente el proyecto contaba con ocho colosales estructuras, el palacio de los Sóviets nunca llegó a construirse. Estas imponentes edificaciones fueron erigidas durante los últimos años de vida de Iósif Stalin, entre las décadas de 1940 y 1950, antes de su muerte en 1953, conformando una de las representaciones más emblemáticas de la ciudad.

El primer rascacielos fue terminado en 1949, finalizando los siete en un plazo de tan solo diez años e integrando la primera construcción a gran escala que se hizo en Europa tras la guerra, dando pie a la aparición de los primeros rascacielos en el viejo continente. Dos de estas gigantescas torres fueron destinadas a albergar instituciones gubernamentales, conformando el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Construcción e Industria Pesada, otras dos de ellas desempeñaron su función como hoteles, conformando el hotel Leningrado y el hotel Ucrania, que en la actualidad son hoteles de cinco estrellas absorvidos por cadenas hoteleras de prestigio internacional. El rascacielos más espectacular de las Siete Hermanas pasó a ser la Universidad Estatal de Moscú, que con sus 240 metros fue el rascacielos más alto de Europa hasta 1991, mientras los dos restantes cumplieron su cometido como edificios residenciales, conformando el edificio de la Plaza Kúdrinskaya y el edificio Kotelnicheskaya, que constituía la vivienda de los altos funcionarios del partido y otras personas privilegiadas por el régimen, siendo en la actualidad unos de los apartamentos más distinguidos de Moscú. Estas gigantescas estructuras devolvieron a la capital de Rusia las sensaciones de grandeza y magnitud perdidas tras la guerra y ahogadas en las ruinas de la antigua ciudad.

La construcción de los rascacielos de Stalin fue llevada a cabo por miles de presos del GULAG, que dirigía el sistema penal de campos de trabajos forzados, así como por los prisioneros de guerra alemanes. Cuando la construcción estaba a punto de concluir, algunos presos fueron alojados en diversas plantas de los propios edificios para reducir los costes de transporte y el número de guardias necesarios para mantenerlos bajo vigilancia. Mientras tanto, la supervisión de la construcción recaía sobre el tristemente célebre Lavrenti Beria, dirigente del KGB y uno de los principales responsables de los arrestos y ejecuciones masivos llevados a cabo durante la denominada Gran Purga, además de ser el supervisor del proyecto soviético encargado de la creación de la bomba atómica, obteniendo información del programa nuclear de los Estados Unidos y logrando que la Unión Soviética dispusiera de su propia bomba en 1949. Tras la muerte de Stalin, Beria fue juzgado y ejecutado por decisión de Nikita Kruschev y sus colaboradores, que lo veían como el principal obstáculo a la desestalinización.

Aunque el régimen soviético alardeaba durante su construcción de la innovación que suponían estas estructuras, las similitudes entre las Siete Hermanas y algunos rascacielos de Manhattan y Chicago son evidentes, aunque los métodos de construcción difieren notablemente. Debido a la inexperiencia y la carencia de la tecnología necesaria para este tipo de construcciones, las estructuras eran mucho más pesadas, lo que afectaba claramente al aprovechamiento del espacio interior. Su construcción fue rudimentaria y sólida, empleando estructuras de acero y losas de hormigón de hasta siete metros de espesor, mientras en sus exteriores se empleaban cubiertas de hasta quince metros cuadrados, aseguradas con anclajes de acero inoxidable. Los arquitectos se decidieron por construcciones de tipo escalonado, recordando a un clásico pastel de bodas, dando a cada edificio una sensación ascendente hacia la torre central. En un principio, la mayoría de las torres no contaban con antenas o agujas en su cúspide, pero Stalin decidió agregarlas por razones políticas para distinguir las torres de los rascacielos americanos de la década de 1930. Como curiosidad, comentar que el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores es el único de los rascacielos de las Siete Hermanas cuya aguja no termina en una estrella de cinco puntas, probablemente debido a que la estructura de la aguja no podía soportar tal peso.

Tras la muerte de Stalin estos colosos pasaron a convertirse en un símbolo de su régimen, mientras el nuevo gobierno se afanaba en la desestalinazación, desacreditando todo cuanto había realizado su gobierno, por lo que los arquitectos que los diseñaron cayeron en desgracia y les fueron retirados los premios concedidos. Con el tiempo, las Siete Hermanas han pasado de ser el lúgubre recuerdo de la época estalinista a una parte esencial del paisaje urbano de Moscú. Siete torres que debían ensalzar el proyecto más ambicioso de todos ellos, el Palacio de los Sóviets, un edificio monumental de más de cuatrocientos metros concebido como un enorme pedestal coronado por una majestuosa estatua de Lenin de cien metros de altura. En su lugar, se construyó una piscina al aire libre, hasta que en la década de 1990 se volvió a erigir en este emplazamiento la catedral de Cristo Salvador, a imagen y semejanza de la original, dinamitada para alzar en su lugar un palacio que jamás se construyó. Los Rascacielos de Stalin fueron diseñados para materializar a través de la arquitectura el poder y la voluntad indomable de la Unión Soviética, un símbolo de poder tan real y patente a día de hoy como lejanos se nos antojan los crímenes cometidos por los hombres que ordenaron su construcción.


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Universidad Estatal de Moscú
Pavel Kazachkov


Las Siete Hermanas. Universidad Estatal de Moscú. Rusia.
Peretz Partensky


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Edificio residencial Kotelnicheskaya
Eugene Tarasov


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Hotel Ucrania
Pavel Kazachkov


Las Siete Hermanas: Los rascacielos de Stalin, Moscú, Rusia
Antonio Bonanno


Las Siete Hermanas: Los rascacielos de Stalin, Moscú, Rusia
Antonio Bonanno


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Ministerio de Asuntos Exteriores, Moscú, Rusia
yeowatzup


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Universidad Estatal de Moscú
Steve Jurvetson


Las Siete Hermanas. Los rascacielos de Stalin. Hotel Ucraina
Pavel Kazachkov