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Taktsang: La guarida del tigre

Nuestra entrada de hoy nos traslada a un lejano país regido por el Quinto Rey Dragón, el monarca Jigme Khesar Namgyal Wang Chuck. Un país conocido como Druk Yul por sus habitantes. Un nombre que podría traducirse como "la tierra del dragón del trueno", pues sus antiguas creencias atribuían el ensordecedor sonido del trueno al rugido de los dragones. Una región acorralada entre los dos países más poblados de la Tierra, la India y China. Este pequeño país del Himalaya es, por supuesto, el remoto Reino de Bután. Un país vetado a los extranjeros hasta la década de 1970, cuya capital, Timbú, es la única del mundo sin semáforos, donde la televisión e internet no llegaron hasta casi el siglo XXI. Un reino congelado en el tiempo que custodia hermosos tesoros naturales y un gran patrimonio cultural.

A más de tres mil metros de altura, entre los numerosos valles montañosos que albergan las tierras de Bután, se encuentran los escarpados acantilados del valle de Paro, donde verticales paredes de roca cobijan un importante lugar sagrado para el budismo himalayo. Un monasterio situado a diez kilómetros al norte de la pequeña ciudad de Paro, el principal punto de entrada de los turistas en Bután. El monasterio es tan solo accesible a pie o en mula debido a su insólita ubicación, erigido en una escarpada ladera a casi novecientos metros de altura sobre el fondo del valle, donde se alza majestuoso encaramado sobre la roca de la montaña, flanqueado por hermosos bosques de pinos y dominando el paisaje que se extiende a sus pies.

La construcción del monasterio de Taktsang se inició en el año 1692 en las inmediaciones de la cueva donde el Gurú Padmasambhava, considerado como el "santo protector de Bután", meditó durante un período de tres años, tres meses, tres semanas, tres días y tres horas en el siglo VIII. En la lengua tibetana "stag tshang" significa literalmente "la guarida del tigre", pues según la leyenda, Padmasambhava voló hasta este lugar desde el Tibet a lomos de una tigresa. El lugar fue consagrado para apaciguar al demonio tigre, conformando el más conocido de los treinta takshangs en los que meditó el santo. Un lugar que ha sido venerado por los budistas y que ha acogido a los peregrinos durante siglos. Aunque la leyenda y el misterio de este emplazamiento se vieron acrecentados en el siglo XVII cuando Tenzin Rabgye, cuarto dirigente administrativo de Bután, mencionado por diversos autores como la reencarnación de Padmasambhava., ordenó la construcción el templo de Taktshang.

El complejo del monasterio comprende cuatro templos principales y diversos alojamientos diseñados para adaptarse a los vértices, salientes rocosos y cuevas del terreno. Algunas de estas cuevas son fácilmente accesibles, como la cueva donde Padmasmabhava entró por primera vez tras viajar sobre el tigre, conocida por el nombre de Tholu Phuk, además de Pel Phuk , la cueva donde meditó durante más de tres años. A través de un paso estrecho se puede acceder a la cueva principal, donde las grutas se encuentran decoradas con imágenes de diversos bodhisattvas, iluminados por la palpitante luz de las lámparas de grasa. En una de estas celdas se encuentra la Sagrada Escritura, un manuscrito caligrafiado con polvo de oro mezclado con el polvo procedente de los huesos de un lama o maestro espiritual. Todos las estructuras que componen el monasterio se encuentran interconectados entre sí a través de pasos y escaleras talladas en la roca, contando con algunos puentes de madera que cruzan estos senderos y escalinatas, además de los hermosos balcones de madera que asoman desde los edificios, ofreciendo una increíble vista panorámica de la belleza escénica del valle.

En el año 1998 el monasterio sufrió un desgraciado incendio que destruyo varias pinturas y esculturas de valor, acabando con la vida de uno de los monjes, aunque en la actualidad se encuentra restaurado y abierto al público, habitado por monjes que rara vez bajan al valle.

Taktsang es para muchos un lugar sagrado y legendario. Un recóndito monasterio de Bután que parece suspendido de la roca, habitado por monjes budistas sumidos en un profundo retiro espiritual. Emplazado en un lugar de leyendas y mitos que muchos han querido identificar con el reino de Shangri-La. El paraíso terrenal, la tierra de felicidad permanente aislada del mundo exterior descrita en 1933 por el escritor británico James Hilton en su novela "Horizontes Perdidos".


El monasterio Taktsang, Bután.
rajkumar1220


El monasterio Taktsang, Bután.
Thomas Wanhoff


El monasterio Taktsang, Bután.
Soham Banerjee


El monasterio Taktsang, Bután.
Göran Höglund


El monasterio Taktsang, Bután.
nik gaffney


El monasterio Taktsang, Bután.
Rafael Gómez


El monasterio Taktsang, Bután.
rajkumar1220


El monasterio Taktsang, Bután.
Rafael Gómez


El monasterio Taktsang, Bután.
Thomas Wanhoff


El monasterio Taktsang, Bután.
Stefan Krasowski