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Capadocia y el valle de Göreme: Habitando las rocas

Capadocia se ubica en la zona central de la península de Anatolia, en Turquía, integrando un espectacular ejemplo de los efectos de la erosión en la toba volcánica modelada por viento y agua durante millones de años. Un lugar donde se alzan pilares naturales, columnas, pináculos, torres y agujas que alcanzan alturas de hasta cuarenta metros. Estas formas caprichosas han permitido a los hombres modelar sus viviendas cavando en esta roca ligera y porosa, pues desde hace miles de años, los humanos han morado en estas tierras, siendo la cuna de antiguas civilizaciones como la hitita, mientras otras llegaron procedentes de Europa o Asia Menor, dejando tras de sí un importante patrimonio histórico y cultural. Un asombroso paisaje saturado de cavernas naturales y artificiales, muchas de las cuales continúan habitadas en la actualidad.

La situación geográfica de Capadocia ha integrado durante siglos un lugar de paso para las rutas comerciales y para los invasiones. Sus habitantes construyeron refugios subterráneos que se fueron ampliando con los años, llegando a convertirse en ciudades bajo el subsuelo. Estas urbes subterráneas se componían de varios niveles, como la ciudad de Kaymakli, que cuenta con nueve plantas bajo tierra, cuatro de ellas accesibles a los turistas, estando el resto reservadas a la investigación arqueológica. Sus diferentes niveles contaban con respiraderos, caballerizas, panaderías, pozos de agua, y la infraestructura necesaria para albergar hasta veinte mil almas. Posteriormente estas ciudades subterráneas fueron tomadas por los cristianos bizantinos, convirtiendo sus cuevas en templos y monasterios.

En Capadocia, los accidentes geográficos se fusionan en perfecta armonía con el trabajo realizado por los hombres durante siglos, constituyendo uno de los mayores complejos de viviendas rupestres del planeta, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985. Los santuarios rupestres de Capadocia constituyen un logro artístico único en una región de belleza natural superlativa, proporcionando un testimonio insustituible del arte bizantino del período posticonoclástico. Las viviendas, conventos e iglesias de las aldeas de esta región conservan una imagen congelada en el tiempo de una provincia del Imperio bizantino entre el siglo cuarto después de Cristo y la invasión turca. Un proceso que se inició cuando el obispo de Cesarea, ciudad conocida en la actualidad como Kayseri, instó a pequeñas comunidades de anacoretas a habitar la zona. Más tarde, con el fin de resistir las incursiones árabes comenzaron a agruparse en las aldeas subterráneas como Kaymakli o Derinkuyu, que sirvieron nuevamente como lugares de refugio.

El período iconoclasta instaurado por el emperador bizantino León III el Isaurio, perduró entre los años 725 y 842, prohibiendo la veneración de imágenes religiosas y llevando los símbolos de la fe al minimalismo, como se puede apreciar en muchos santuarios erigidos en Capadocia previamente a este período, donde la decoración es simple y presenta lo estrictamente necesario. Ya en el año 843, Teodora movilizó a los iconódulos y proclamó la restauración de las imágenes, una época en la que muchas iglesias rupestres fueron excavadas en esta región. Estas iglesias estaban ricamente decoradas con pinturas figurativas, donde destacan los frescos de vivos colores que muestran muchos de los santuarios del valle de Göreme. Entre estos bellos templos destacan la Iglesia de la sandalia, llamada así por las cavidades existentes en el suelo que simulan huellas de pies, albergando un fresco de la traición de Judas. La Iglesia oscura, que toma su nombre como consecuencia de la escasez de ventanas y la falta de iluminación, que ayudó a la preservación de sus frescos. La Iglesia de la serpiente, que cuenta con frescos de San Jorge y el dragón así como del emperador Constantino el Grande y su madre Helena o la Iglesia de la manzana, que cuenta con una impresionante colección de frescos, donde los originales conviven con los del período iconoclasta, evitando las representaciones de personas o animales.

Se cree que el nombre «Capadocia» proviene del vocablo Katpadukya, que podría traducirse como "la tierra de bellos caballos", pues esta región era célebre por sus équidos, que eran ofrendados a reyes persas y asirios como Darío, Jerjes o Asurbanipal. Una tierra que ha sido testigo de la evolución de la cultura humana durantes miles de años, desde la ciudad neolítica de Çatalhöyük, hace unos ocho mil años hasta la actualidad, acogiendo a asirios, hititas, griegos, romanos o selyúcidas a lo largo de la historia.


Capadocia, Turquía. Templos y viviendas excavadas en la roca
zolakoma


Capadocia, Turquía
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Capadocia, Turquía
Benh Lieu Song


Capadocia, Turquía
Benh Lieu Song


Capadocia, Turquía
Benh Lieu Song


Capadocia, Turquía
Benh Lieu Song


Capadocia, Turquía
denverkid


Capadocia, Turquía
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Capadocia, Turquía
William Neuheisel


Capadocia, Turquía
Sudharsan.Narayanan


Capadocia, Turquía
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Capadocia, Turquía
Frank Kovalchek


Capadocia, Turquía
Frank Kovalchek


Capadocia, Turquía
Emre Ersahin


Capadocia, Turquía
Emre Ersahin