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Meteora: Los templos sobre pilares hacia el cielo

Al norte de Grecia, en la llanura de Tesalia, emergen del suelo gigantescos pilares de roca arenisca que llegan a alcanzar los seiscientos metros de altura. Las cúspides de estos inmensos pináculos integran lugares prácticamente inaccesibles que fueron elegidos por los anacoretas como lugar de retiro y recogimiento espiritual desde el siglo X, un lugar que los acercaba más a su creador, las columnas que los alzaban hacia el cielo. Como consecuencia del renacimiento de los ideales eremíticos y ascetas, los primeros monasterios se fundaron en sus cumbres en el siglo XIV. El máximo esplendor de Meteora tuvo lugar a lo largo de siglo XV, cuando ya contaba con un total de veinticuatro monasterios pese a las increíbles dificultades que entrañaba su construcción en las alturas, continuando su florecimiento hasta el siglo XVII. En la actualidad, sólo seis de sus monasterios permanecen habitados.

La fecha exacta de la fundación de los monasterios es desconocida, aunque se sabe que ya a finales del siglo XI y principios del XII, los eremitas de Meteora llevaban una vida de profunda soledad, habitando las cuevas de la zona y construyendo chozas a los pies de las inmensas columnas de roca, reuniéndose los domingos y festivos en una capilla conocida por el nombre de Santa María de la Fuente de la Vida, un templo ubicado en la base de las rocas que ha llegado hasta nuestros días.

En el año 1344, Athanasios Koinovitis, expulsado del Monte Athos, llegó a Meteora junto con varios de sus fieles. Entre los años 1356 y 1372 fundó el Monasterio de la Transfiguración, también conocido como el Gran Meteoro, un templo de estilo bizantino ubicado en una cima aislada y de difícil acceso, que mantenía a salvo a los monjes de la agitación política de la época. Los monjes custodiaban el control total del acceso al monasterio, pues la única forma de ascender era una larga escalera que podían retirar cuando se sentían amenazados, empleando largas redes y cuerdas para izar los suministros que requerían. El Monasterio de la Transfiguración integra el principal templo de Meteora y atesora las reliquias de su fundador así como valiosos frescos que relatan las persecuciones que sufrieron los cristianos de la época.

A finales del siglo XIV y principios del XV, el reinado del Imperio Bizantino en el norte de Grecia estaba en profundo declive, seriamente amenazado por los invasores turcos que querían el control de la fértil llanura de Tesalia. Los monjes y ermitaños buscaban un retiro de la ocupación otomana en creciente expansión, encontrando un refugio ideal en los inaccesibles pilares de roca de Meteora, erigiendo la mayoría de los monasterios durante este período. Durante los dos primeros siglos de ocupación turca, los monásticos pagaban los impuestos que imponían los invasores para mantener la paz, aunque tras la revuelta de 1609 liderada por San Dionisio, los turcos tomaron represalias contra los grupos religiosos de la zona destruyendo diversos monasterios y edificios eclesiásticos, entre ellos el Gran Meteoro. Entre los años 1609 y 1616 numerosos monjes del templo fueron asesinados y la sacristía y las celdas de los eremitas fueron pasto de las llamas.

Ya en el siglo XIX, el padre Efthimios Vlajavas se alzó nuevamente contra el imperio otomano, convirtiendo al monasterio de San Demetrio en el cuartel general de los rebeldes. El sultán Alí Pashá, apodado el León de Yánina, asedió el monasterio y lo redujo a cenizas. Los monjes rebeldes fueron encarcelados y Efthimios Vlajavas fue descuartizado para aleccionar a los amotinados y evitar futuras insurrecciones. Posteriormente, gran parte de los monasterios de Meteora fueron destruidos en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial por las tropas alemanas, pues la resistencia griega se refugiaba en ellos, expoliando además numerosas obras de arte. Meteora conformó a través de los siglos un importante centro de resistencia frente a los invasores, por lo que diecisiete de los veinticuatro monasterios se encuentran en ruinas en la actualidad.

El vocablo griego "meteora" puede traducirse "suspendido en el aire", una descripción acertada para estos monasterios que representan un verdadero logro para la ingeniería de la época, constituyendo un hermoso ejemplo de la construcción monástica erigida en un asombroso y vertical escenario que ilustra una etapa importante de la historia comprendida entre los siglos XIV y XV. Un lugar colmado de historia y belleza natural que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988.


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Gabriel


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Danel Solabarrieta


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Francisco Anzola


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Lorena Torres Angelini


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Robbie Shade


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Danel Solabarrieta


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Lorena Torres Angelini


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Elisa Triolo


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Gabriel


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
luca cazzaniga


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
luca cazzaniga


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
George Terezakis


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
luca cazzaniga


Los Monasterios de Meteora, llanura de Tesalia, norte de Grecia.
Liz Lawley