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Las Cuevas de Ellora: Los templos cincelados en la roca

Las Cuevas de Ellora se extienden a lo largo de una línea continua de dos kilómetros que recorre las verticales paredes basálticas de los montes Charanandri, en las proximidades de la ciudad de Aurangabad , en la zona centro occidental de la India. Excavados en estos grandes muros de roca nos encontramos con los treinta y cuatro monasterios y templos cincelados entre los siglos VII y XI. Los diversos santuarios están consagrados a tres religiones diferentes, la budista, la hinduista y la jainista, todos ellos próximos entre sí, demostrando un alto grado de tolerancia característico de la India antigua antes de la llegada del islamismo.

Las treinta y cuatro cuevas han sido numeradas de sur a norte a lo largo de estos acantilados de roca. Las doce primeras cuevas son budistas y datan de un período comprendido entre los años 630 y 700, cobijando diversos monasterios y un único templo de grandes proporciones, conocido como la Cueva de Vishvákarma. La sala principal del templo tiene una planta absidal, contando con una nave central y dos naves laterales subdivididas por veintiocho columnas octogonales. En el ábside se encuentra la estatua de Buda sedente que se alza más de tres metros de altura. Las demás estructuras de las cuevas budistas integran grandes monasterios de varios pisos excavados en la ladera de la montaña, contando con dormitorios, cocinas y otras habitaciones. Algunos de estos edificios albergan tallas de Buda y diversos bodhisattvas, un término propio del budismo que alude a aquellas personas que han seguido el camino de Buda de manera significativa. En muchas de estas cuevas los escultores se esforzaron por dar a la piedra el aspecto de la madera, como puede observarse en sus vigas y puntales.

Los santuarios hinduistas abarcan las cuevas numeradas desde la trece a la veintinueve y se construyeron entre mediados del siglo VI y finales del siglo VIII. Sus asombrosas grutas representan diferentes estilos de visión creativa y ejecución artística, algunas de ellas de una complejidad tal que requirieron las vidas de varias generaciones de hombres para planificar y coordinar su creación. La obra que destaca sobre todas ellas es el hermoso templo de Kailash o Kailasanatha, excavado en la roca entre los años 725 y 755 por orden del rey Rashtrakuta Krishna I, integrando el templo más bello de Ellora. La estructura de Kailāsanātha evoca al Monte Kailash, la morada del dios destructor Shiva, una obra titánica que cubre un área que supone el doble de la superficie del Partenón de la Acrópolis ateniense, con la inmensa labor añadida de estar integramente esculpido en una única y colosal roca. El templo es célebre por su excavación vertical, pues los artesanos comenzaron su labor por la cima de la roca original, tallándola hacia abajo, arrebatando el templo a la montaña. La enorme puerta de entrada de dos plantas de altura nos revela un patio en forma de U, rodeado por bellas galerías de columnas de tres pisos, intercaladas con enormes relieves y esculturas de las deidades hinduistas. Originalmente el templo contaba con puentes colgantes de piedra que conectaban las galerías con las estructuras centrales del templo, aunque lamentablemente no han llegado hasta nuestros días. La belleza del templo de Kailash representa la perfecta síntesis de la arquitectura del imperio Rashtrakuta que gobernó el subcontinente indio entre los siglos VI y X.

Ubicadas al norte del complejo, las grutas jainistas comprenden las cuevas numeradas desde la treinta a la treinta y cuatro, construidas entre los siglos IX y X por la secta Digambara, una de las dos principales del jainismo. La doctrina jainista promulga la no violencia, la virtud de la sobriedad y austeridad terrenal, así como el desapego a lo material, por lo que su arquitectura intenta plasmar el sentido estricto del ascetismo, sin ostentar los volúmenes ni las superficies de las cuevas ubicadas al sur. En contraposición a esta profunda austeridad en la estructura de sus templos, el concepto artístico jainista se representa con obras de arte excepcionalmente detalladas y exuberantes, como podemos observar en la decoración de sus cuevas.

Las Cuevas de Ellora conforman una obra colosal, uno de los conjuntos monumentales más sublimes de Asia, donde su extraordinaria arquitectura, sus relieves y esculturas se han labrado en los sólidos muros de la montaña, robando a la roca cada centímetro de su asombroso arte. Una obra abrumadora y minuciosa, de una calidad artística extraordinaria, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en el año 1983.


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Giles Clark


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Yusuke Kawasaki


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Danial Chitnis


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Mark Robinson


Las Cuevas de Ellora, Aurangābād, India.
Vyacheslav Argenberg